El comercio ha sido para la humanidad una verdadera revolución en la concepción de la gestión de sus recursos. Los hombres, limitados al principio por su propia producción y productos alimenticios cosechados en su territorio, recurrieron primero al trueque y luego al intercambio de mercancías. Este último exigió la creación de la moneda, primero en papel y después fiduciaria.
En función de las sociedades, se usaron distintos patrones. Pero no fue hasta principios del siglo XI cuando el comercio conoció un desarrollo real en Europa con la firma del primer acuerdo de libre comercio entre Venecia y el Imperio Bizantino. Es uno de los principales símbolos de la liberalización del comercio, que dará lugar a la firma de los acuerdos del GATT en 1947 y posteriormente a la creación de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 1995.


















